Plásticos de un solo uso continúan en comercios pese a la Ley Desplastifícate
A casi ocho años de la creación de la Ley Desplastifícate, el uso de bolsas de plástico continúa siendo una práctica habitual.

A casi ocho años de la creación de la Ley Desplastifícate, el uso de bolsas de plástico continúa siendo una práctica habitual en diversos comercios de Baja California Sur, pese a que la normativa fue impulsada para disminuir la contaminación provocada por los plásticos de un solo uso. Aunque la iniciativa representó un paso importante en materia ambiental, especialistas y ciudadanos coinciden en que su aplicación ha perdido fuerza con el paso de los años, dejando pendientes importantes para cumplir con sus objetivos originales.
La legislación, aprobada en 2019 tras una reforma promovida desde 2018, estableció restricciones para la entrega de bolsas plásticas, popotes y recipientes de unicel en establecimientos comerciales. Sin embargo, la emergencia sanitaria por Covid-19 modificó los hábitos de consumo y provocó un incremento en el uso de productos desechables, situación que frenó los avances alcanzados durante los primeros meses de implementación. Desde entonces, diversos sectores consideran que la supervisión y el cumplimiento de la norma han sido insuficientes.
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Organizaciones ambientalistas han señalado que la falta de reglamentos municipales, inspecciones constantes y sanciones efectivas ha contribuido a que muchos establecimientos continúen entregando bolsas plásticas a los consumidores. Aunque existen negocios que han optado por alternativas reutilizables o biodegradables, todavía es común encontrar comercios donde los plásticos de un solo uso siguen presentes como parte del servicio cotidiano.
Especialistas en temas ambientales advierten que la permanencia de estos materiales representa un desafío para los ecosistemas de Baja California Sur, especialmente por el impacto que generan en playas, mares y fauna silvestre. Además, sostienen que la reducción del plástico requiere no solo acciones gubernamentales, sino también una mayor participación de empresas y consumidores mediante cambios en sus hábitos de consumo y una cultura orientada al reciclaje y la reutilización.
Mientras el debate sobre el futuro de la Ley Desplastifícate continúa, diversos colectivos consideran necesario fortalecer su aplicación mediante campañas de concientización, vigilancia y actualización de la normativa. El objetivo, afirman, es recuperar el impulso de una estrategia ambiental que nació para disminuir la contaminación por plásticos y avanzar hacia un modelo de consumo más responsable en Baja California Sur.



