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Cooperativa de Baja California Sur gana premio por acuacultura sustentable de ostión

Ante este panorama, han comenzado a consolidarse modelos de producción que buscan transformar la acuacultura en una actividad no solo productiva, sino también regenerativa.

Comondú | 02/07/2026| 12:51

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México se mantiene entre los diez principales productores de ostión a nivel mundial, de acuerdo con la FAO, con una producción que supera las 28 mil toneladas anuales. Sin embargo, esta industria enfrenta un escenario complejo debido a la presión creciente del cambio climático y al deterioro de los ecosistemas costeros, factores que amenazan su continuidad y estabilidad en el largo plazo.

Ante este panorama, han comenzado a consolidarse modelos de producción que buscan transformar la acuacultura en una actividad no solo productiva, sino también regenerativa. Estas iniciativas plantean que el cultivo de ostión puede convertirse en una herramienta clave para la restauración ambiental y, al mismo tiempo, una fuente de empleo formal en comunidades que dependen del mar.

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Un ejemplo de este enfoque es Bendito Mar Seafarm, cooperativa creada en 2018 en el municipio de Comondú, Baja California Sur. Su modelo de cultivo de ostión ha sido diseñado para contribuir a la mejora de la calidad del agua, la captura de carbono y el fortalecimiento de la biodiversidad marina, además de generar empleos con condiciones formales para las comunidades costeras de la región.

Este proyecto fue reconocido con el Premio de Pesca y Acuacultura Sustentables 2026, otorgado por el Gobierno de México durante la conmemoración del 25 aniversario de la Conapesca en Mazatlán, Sinaloa. El reconocimiento destaca su aportación al equilibrio entre productividad, conservación ambiental y desarrollo comunitario en el sector pesquero nacional.

De acuerdo con sus fundadores, el objetivo ha sido demostrar que es posible construir una industria pesquera más justa y sostenible. La evolución de la ostricultura en México, desde su consolidación comercial en la década de 1970 hasta la actualidad, ha estado marcada por retos ambientales, pero también por la búsqueda de alternativas más responsables. Hoy, experiencias como esta muestran que los modelos regenerativos pueden generar beneficios ambientales medibles y económicos al mismo tiempo, consolidando una nueva visión para la acuacultura en el país.

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